CUADERNO DE CAMPO

Diario de campo de PANTERAS. Tres años entre felinos

Capítulo 1. Panteras (el inicio)

Tomar el camino más largo y duro no suele ser lo habitual. Pero -por un motivo u otro- esta ha sido siempre mi manera de trabajar.
Aquí en la Península Ibérica, he pasado años siguiendo las pistas a lobos, osos, linces y águilas imperiales. He llegado a estar varias semanas intentando fotografiar un lobo ibérico sin conseguirlo. Te levantas antes de que salga el sol y buscas. O esperas. Vuelves a buscar y vuelves a esperar. Pasan los días. Esperas, buscas. Te mueres de frío a 10 bajo cero. Sigues esperando. Y nada de nada. Vuelves en primavera, en verano. Te derrites de calor. Y de nuevo regresas en otoño y en invierno. Hasta que la naturaleza te ofrece un regalo. Y… ¡de pronto! el lobo aparece.
Lo mismo me ha ocurrido con osos, linces y águilas. Y lo mismo en otros tantos viajes a lo largo de África, Asia, América, Australia… Siempre he confiado en que al final llegará esa recompensa, por muy tarde que sea. Aunque eso no te libera de volver al mismo destino una y otra vez. Lo importante es no perder nunca la moral. Es literalmente una cuestión de fe.
De todas las especies que he logrado observar y fotografiar, hay unos animales que siempre me han cautivado. Son los felinos.
Hace cuatro años, observando pumas un día en la Patagonia sentí que los grandes felinos llamaban a mi puerta. Fue entonces cuando empecé a dar vueltas a una idea que ya no me he quitado de la cabeza: salir en busca de todos los grandes felinos del planeta.
Así fue el inicio de ‘Panteras’.


Capítulo 2. Más que un reto

Poco a poco, el reto fue tomando cuerpo hasta que nació PANTERAS. Los grandes felinos iban a centrar toda mi atención durante los siguientes años. De un modo especial serían 8 felinos: los grandes felinos del género Panthera: jaguar, leopardo, tigre, león y pantera de las nieves; dos félidos de gran tamaño: puma y guepardo, y nuestro mayor felino, el lince ibérico. 
El reto era apasionante, pero me imponía un gran respeto (o algo de miedo incluso). No son nada fáciles estos gatos salvajes. Para un proyecto tan ambicioso hice un cálculo aproximado de tiempo. Con dedicación total, necesitaría unos tres o cuatro y realizar entre unos 14 o 16 viajes para lograrlo.


Capítulo 3. En peligro

A parte de mi especial enamoramiento con los felinos (mientras escribo nuestro gato Marley se pasea delante del ordenador) hay otros tantos motivos que hacen fascinante trabajar en profundidad con ellos. En primer lugar, el evidente atractivo de los felinos. Su indiscutible belleza, su esbelta silueta y su llamativo pelaje. Todos comparten elegancia de movimientos, una agilidad extraordinaria y la condición de grandes depredadores. Pero no todo termina en eso, su valor trasciende el elemento estético: su presencia es signo de una biodiversidad saludable. Los grandes depredadores ocupan el eslabón más alto de la cadena trófica y son indispensables para el equilibrio del ecosistema en el que viven.
Desafortunadamente, los grandes felinos son asimismo noticia destacable por otras razones nada positivas. Su precario estado de conservación y la intensa persecución que sufren podría llevarlos a desaparecer. Esta situación de amenaza y el deseo de que las nuevas generaciones puedan convivir con los felinos es uno de los retos más importantes de Panteras.


Capítulo 4. A punto de comenzar

Antes de empezar ‘Panteras’, cuando pensaba en todo lo que faltaba, me parecía un sueño casi imposible. Por ejemplo, así era el caso de la pantera de las nieves. Había estado en el Himalaya en tres ocasiones anteriormente y nunca había logrado ver una. Se trata de uno de los felinos más complicados de ver. Igualmente son muy difíciles de observar en libertad, el jaguar, el lince, el puma… Estaba claro que no iba a ser nada fácil. El corazón del proyecto lo constituyen estas especies -los grandes felinos- pero también el resto de animales que conviven con ellos y los hábitats que ocupan. Así mismo es vital la gente que vive allí y las personas que trabajan en la conservación de los felinos. Por ello, desde el inicio contacté con grupos conservacionistas locales y los habitantes de las zonas donde iba a viajar.Las personas de organizaciones como WWF (que colabora en ‘Panteras’), la fundación Panthera y muchos otros trabajan desde hace años sobre el terreno buscando alternativas para lograr la convivencia del ser humano con los grandes felinos. En la parte de comunicación, desde el primer día el proyecto tiene un enfoque multimedia. Dedicar tanto tiempo al mismo tema genera mucho material: fotografías, vídeos, tomas de audio, textos… hasta dibujos! En la primera ronda de viajes, he puesto el objetivo en la parte fotográfica y en los reportajes que he ido publicando en La Vanguardia y National Geographic. La segunda parte se centra más en material de vídeo. En paralelo, empiezo en breve una WEB dedicada al proyecto donde desarrollaré los contenidos de mi cuaderno de campo aportando más la información sobre los grandes felinos. Gran parte del material de la web y de los reportajes publicados en prensa estarán presenten en el LIBRO de gran formato que estoy preparando.Durante el siguiente año acabaremos la PELÍCULA documental de todo el proyecto (más de tres años!), producida por Wanda Natura, que verá la luz en otoño de 2020. El largometraje recogerá una veintena de viajes dedicados exclusivamente a los felinos. Una pequeña parte de esas imágenes, del making of y del proceso de edición, los iré compartiendo en los siguientes meses en la web y en redes.


Capítulo 5. Destino Kalahari

Este verano, después de tres intensos años tras los felinos, ya estoy en la recta final de «Panteras». El primer felino del que os voy a ir contando historias y mostrando fotos es el GUEPARDO. El lugar, el desierto del KALAHARI.
Para mí, el desierto del Kalahari me resulta familiar. Es la quinta vez que lo visito. Viajé por primera vez allí con poco más de 20 años. Llegué con la mochila en la espalda y haciendo autostop desde Johannesburgo. Entonces se tardaban varios días en alcanzar al corazón del desierto. En aquel viaje el lugar elegido fueron las montañas de Tsodilo, en el noroeste de Botswana. Se llega hasta allí tras horas de una pista imposible. Arena abundante y fina, a veces roja y a veces blanca como la nieve. Hoy todo es más rápido, pero las arenas son iguales.
El desierto del Kalahari está situado al sur de África. Si miras un mapa de África, el Kalahari ocupa gran parte de Botswana, zonas de Namibia y Sudáfrica Es un lugar realmente salvaje y muy despoblado. Lo habitan todavía unos pocos bosquimanos, también llamados San, adaptados durante miles de años a un entorno realmente duro. Leí entonces por primera vez a Lauren Van de Post, un escritor holandés que vivió durante muchos años en África.
Todos sus libros son muy interesantes, pero en especial The lost world of the Kalahari, una obra excepcional, en la que habla sobre los bosquimanos San, los pobladores más antiguos de la tierra y de la magia del desierto y de sus animales. Os recomiendo sus libros.
Al pasear por las montañas de ‘Tsodillo Hills’ hace ya un cuarto de siglo, recuerdo tener la sensación de estar en un lugar antiguo. Viejo, y lleno de historia no escrita. Esas rocas te hacen sentir el paso del tiempo. Hay cuevas y abrigos rocosos con pinturas rupestres que reflejan con color y fuerza el arte más antiguo de África. Los San vivían aún en sus chozas de barro y paja en total armonía con tan enigmático desierto.


Capítulo 6. En el corazón del Kalahari

Con un todoterreno capaz de moverse por estas pistas de arena sin atascarse, me paseo por los Makgadikai Plains, antes de adentrarme en la Central Kalahari Game Reserve (CKGR). Conducir sobre arena profunda resulta complicado. Es necesario bajar la presión de los neumáticos y navegar con buenos movimientos en las zonas blandas. Parecen arenas movedizas aunque estén totalmente secas.
Hay muchas áreas protegidas en el Kalahari como Tswalu, Kgalagadi o Khutse, pero la CKGR es la tercera área protegida más grande del mundo. Aquí viven todos los grandes felinos africanos: leones, leopardos y guepardos, junto con otros depredadores como hienas y perros salvajes (cerca del Okavango). Hay además elefantes, jirafas, ñus, gacelas, órices, kudus y centenares de especies de mamíferos y aves.


Capítulo 7. Junto a las dunas

Acampo junto a unas dunas de color rojo. El cielo es azul intenso. La vegetación es escasísima. Apenas unos arbustos y unas acacias enanas. Es la época seca y cientos de gacelas saltarinas, ñus y órices del Cabo se reúnen en torno a algunos puntos de agua. No hay ríos en esta zona y son pocos los lugares que quedan con agua. Apenas queda alguna pequeña charca natural que sobrevive a las últimas lluvias y unos pozos creados por el ser humano para el ganado o la fauna salvaje. Estos puntos de agua son los lugares más concurridos del desierto. Los depredadores lo saben y allí esperan a sus presas.
Paso cuatros días allí.


Capítulo 8. Soledad

Kalahari días 4 al 8. Paso cuatros días allí. Repaso el cuaderno de campo.
Especies de mamíferos salvajes vistos: 22
Humanos: 0