El blog

Baobabs, tesoros vivos

Conduzco por un salar inmenso que se tarda días (paradas incluidas) en atravesar. Es el lecho del antiguo lago de Makgadikgadi, en Botswana. Hace decenas de miles de años esto era un lago con hipopótamos y cocodrilos. Ahora es un desierto inquietante. Tras horas de camino busco un lugar para acampar.
En África, no hay mejor lugar para poner la tienda de campaña que bajo la protección de un baobab. También aquí, en el norte del Kalahari. Así que me dirijo a un grupo de ellos. Son llamados baobabs de Baines, unos árboles milenarios y de gran belleza que son auténticos tesoros vivos.


Makgadikgadi, otro planeta

Parece la Luna. O Marte. Otro planeta. Hay que navegar con GPS y pasas horas sin ninguna referencia. Son los salares de Makgadikgadi, en Botswana.


Tsodilo Hills, el museo más antiguo del planeta

Las pinturas de Tsodilo Hills, en Botswana, son de las más importantes de la prehistoria. Hay más de 4.000 pinturas y dibujos diferentes en varios enclaves de esta zona perdida en el desierto del Kalahari.  Se calcula que muchas de ellas tienen hasta 25.000 años de antigüedad y están catalogadas como Patrimonio de la Humanidad. Jirafas, elefantes, leones, cebras, antílopes y rinocerontes aparecen junto a imágenes de seres humanos. Los cazadores-recolectores que pintaron esas rocas hace miles de años eran antepasados de los bosquimanos y de los san, que viven todavía en este territorio.


Autopista 4×4

Como os contaba ayer, después de tres años entre grandes felinos, ya estoy en la recta final de ‘Panteras’. El primer felino del que os voy a ir contando historias y mostrando fotos es el GUEPARDO. El lugar, el desierto del KALAHARI.
Para mí, el desierto del Kalahari me resulta familiar. Es la quinta vez que lo visito. Viajé por primera vez allí cuando tenía 20 años. Llegué con la mochila en la espalda y haciendo autostop desde Johannesburgo. Entonces, se tardaban varios días en alcanzar al corazón del desierto. En aquel viaje, el primer el lugar elegido fueron las montañas de Tsodilo, en el noroeste de Botswana.Se llega hasta allí tras horas de una pista imposible. Arena abundante y fina, a veces roja y a veces blanca como la nieve. Hoy todo es más rápido. La carretera hasta Maun está asfaltada pero las arenas a ambos lados de la vía son las mismas. 100% Kalahari. La foto, es del primer viaje. La historia continua en el Cuaderno de viaje.