Grandes felinos y tráfico de especies en el Amazonía

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En la misma Amazonía que se quema, se tala y desaparece la selva a contrareloj, viven jaguares, pumas y ocelotes. El tráfico de pieles es todavía hoy omnipresente. Se hace a nivel local pero las pieles se exportan al ‘primer mundo’. Los compradores son europeos, asiáticos y norteamericanos que pagan en dólares. Mientras, cazadores ilegales ya sea por su cuenta o dentro de alguna mafia organizada matan a los felinos. Jaguares y ocelotes (esas son las pieles de la foto) se cazan a tiros y con trampas por los furtivos que con frecuencia utilizan el poco dinero que obtienen para mantener a sus familias. Luego, el precio se multriplica hasta que las pieles llegan al salón de alguna casa lujosa.
La biodiversidad máxima del planeta habita en estas selvas tropicales. El Amazonas (la Amazonía) no es solo un pulmón que de aire contra el calentamiento global (que por supuesto es vital!) sino también un tesoro por la enorme riqueza que poco a poco va desapareciendo. La extinción es para siempre.
Además, allí viven millones de personas que necesitan un modelo de vida que les de una vida digna, que sea sostenible y que no sea solo una fábrica de hamburguesas o un hipermercado de frutas tropicales delicatessen.